El impacto de
En Balto & Barry, dejamos huella.
Desde el principio, sabíamos que esto no era solo sobre snacks.
Era una forma de devolver. De agradecer esos silencios que nos acompañan, esas miradas que hablan sin decir nada, y esas patitas que han estado con nosotros en los días buenos… y en los no tan buenos también.
Balto & Barry nació con una idea sencilla, pero poderosa: cuidar a los que siempre nos cuidan. Y no solo a los que ya tienen un hogar, una cama cómoda y su nombre grabado en un plato… sino también a los que siguen moviendo la cola, esperando su turno.
Un propósito real
Lo que empezó con nuestros propios perros —con Lego, Trufa, Panko y Trapo—creció hasta convertirse en algo mucho más grande: una comunidad que cree en el poder de los pequeños gestos para cambiar el mundo.
Y sí, seguimos soñando.
Con colas moviéndose. Con bowls llenos.
Con corazones un poco más felices.
Gracias por ser parte de esto.
Así movemos colas juntos.
Tú compras. Nosotros duplicamos.
Por cada kilo de galletas que vendemos, donamos un kilo de comida a nuestra fundación aliada.
Esta es una forma de cuidar a los tuyos, y al mismo tiempo, llenar el plato de un perro que aún espera su oportunidad.
Cada bolsa que eliges tiene doble impacto: nutre, consiente y conecta contigo, y al mismo tiempo se transforma comida donada para quienes todavía no tienen un hogar… pero sí una cola que sigue moviéndose.
Nosotros lo llevamos hasta allá (sí, con todo el flow)
Nos encargamos de empacar, cargar y entregar la comida directamente en la fundación, donde los llamados “cuatro patas” reciben tu gesto con brincos, lengüetazos y esa mirada que lo dice todo.
Un acto de amor que se multiplica
Al comprar Balto & Barry, no solo eliges snacks hechos con pocos ingredientes, reales y de calidad humana.
También llenas el plato de muchos más que siguen esperando su momento.
Y eso… eso es lo que llamamos mover colas por una buena causa.